The Devil Wears Prada - David Frankel (2006)
Andy demuestra que es lista y puede comprometerse, pero que tiene ética y no está dispuesta a perder su alma por conservar el puesto. Miranda dice que son iguales, que son poderosas y profesionales que todos quieren ser como ellas, pero Andy recuerda que ella tiene otros planes y abandona el barco.
Sí, siempre hubo opción. El éxito no es un camino recto, cada quien hace su camino, el éxito es personal. Obviamente hay gente que quiere controlarnos y que busca hacer clones de sí mismo, pero no hay necesidad de seguirlos y menos de obedecerlos. Sobra decir que cada éxito exige un precio, pero siempre es tuya la opción de pagar o tocar a otra puerta.
La cinta es una delicia cruel. Aunque Anne Hathaway y Emily Blunt se arreglan mucho, jamás lucen tan guapas como Gisele Bündchen. Algunos dichos resuenan. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. El hábito no hace al monje, pero lo viste. Como te ven, te tratan.
La belleza es aparente y está en el ojo del observador. La moda es el mundo real, aplican las reglas de la selva. Basta ver lo que le hace Miranda (Meryl Streep) a Nigel (Stanley Tucci). Y sin embargo, la cinta es magnífica, aunque la veas en calzones en tu casa. A mí se me antojó de un pan de Dean & DeLuca porque hasta en comida hay modas. Ya ves que las Krispy Kreme vuelan en el aeropuerto de la CDMX. Si vas a NY, me traes algo azul cerúleo. (Ab.)
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