APEX en Netflix es una tomada de pelo, sin guión, absolutamente irrelevante para que los viejitos, como yo, tengamos el placer de observar a Charlize Theron presumiendo cuerpazo a los 50 años. Si ella es una atleta capaz de escalar a mano limpia o no es irrelevante. La película es absolutamente predecible, no hace ni el intento de esconder que Eric Bana es relleno y que Taron Egerton es el malo que será derrotado para el lucimiento de la estrella femenina. Un bodriazo de feminismo de banqueta, casi entretenido pero que seguramente será un éxito. Netflix está llegando al punto en que coquetea fuertemente con el autosabotaje y la autodestrucción. (Ab.)
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