UNABOMBER, en Netflix, es un bombazo. Antes de comenzar copiaré de Wikipedia quién fue el Unabomber, para aquellos que no lo conozcan. Theodore John Kaczynski; (Chicago, 22 de mayo de 1942 - Durham, 10 de junio de 2023), alias Unabomber, fue un escritor, terrorista, matemático, filósofo y neoludita estadounidense. Es conocido por enviar cartas bomba motivado e influido por su análisis crítico de la sociedad contemporánea y, en especial, de las consecuencias perjudiciales que trajo consigo el desarrollo tecnológico posterior a la Revolución Industrial. Reflejó sus análisis y reflexiones antitecnológicas en un extenso manifiesto bautizado como La sociedad industrial y su futuro. La película, viaja en dos tiempos. Por una parte la investigación para identificarlo y ubicarlo (esto no se siente muy bien armado, pasa demasiado rápido y casi sin mérito para los investigadores); por otra, la etapa en que Kaczynski estuvo en la universidad de Harvard y participó en experimentos a cargo de Henry Murray y Christiana Morgan, con la intención de encontrar el sistema utilizado por otros gobiernos para convencer a soldados americanos de seguir sus ideologías.
Esta parte es mucho más cuidada e interesante, detalla el engaño y el abuso a que fue sometido Kaczynski en Hardvard y cómo esas experiencias forjaron su carácter. Se le enseñó a prepararse y responder. A buscar todo tipo de estrategias para ganar un debate. Y aunque el joven descubre el engaño, no renuncia al experimento y lo lleva a la última instancia debatiendo finalmente con su supuesto amigo y mentor Henry Murray. Kaczynski fue perseguido y encarcelado por sus bombas, que mataron a tres personas e hirieron a 23, pero la policía no sabía quien enviaba las bombas y si pudieron encontrarlo e identificarlo fue con ayuda de su hermano y con base en sus escritos. Su obra integra una huella digital de estilo en la redacción, en especial, el texto publicado en el Washington Post y el New York Times que se considera su manifiesto: Industrial Society and Its Future. El unabomber fue neoludita y si preguntas a Google que es el Neoludismo, te responde lo siguiente: una corriente filosófica y social contemporánea que adopta una postura crítica frente al desarrollo tecnológico desmedido y su impacto en la humanidad y el medio ambiente. Dado esa aséptica definición, resulta obvio que la maquinaria económica se vio obligada a encarcelar a un hombre cuerdo que ante la marea del consumismo y la tontería del exceso tecnológico recurrió a tácticas violentas. No obstante, sus ideas parecen valiosas y no son dañinas. ¿Es un exceso tener elevadores eléctricos para las ventanillas de los autos o cámaras de reversa? Yo creo que sí, nadie necesita eso si sabe conducir, incluso más tonto resulta que tu auto se estacione solo. Pero son apenas unos ejemplos. Creo más idiota usar el microondas, pero cada quien su cáncer. La tecnología nos roba libertad. Me llama la atención que el Unabomber no mató a más personas que Lindsay Clancy, pero lo que expuso fue tan molesto que fue condenado pasar la vida en prisión. No hubo un colectivo que lo apoyara, ni que defendiera sus ideas. Cabe señalar que sus abogados quisieron aplicar la defensa de la locura, pero el Unabomber rechazó la estrategia y despidió a esos abogados. Russell Crowe y Annabelle Wallis conforman un gran equipo que manipula mentes jóvenes, mientras Shailene Woodley hace un personaje detectivesco que recuerda su interpretación en Misántropo (2023). Jacob Tremblay lo hace muy bien y convence como ese joven que se rebela ante el abuso. Quizá la cinta no sea maravillosa, pero su valor radica en presentar a un hombre inteligente, no libre de errores, e invitar a la revisión de sus ideas, quizá más vigentes que nunca, ante el avance de la supuesta Inteligencia Artificial. Yo la disfruté muchísimo. (Ab.) Si te gusta esta reseña, compártela. Por lo pronto reproduzco el inicio del texto de Kaczynski, para que crezca tu curiosidad.
1. La Revolución Industrial y sus consecuencias han sido un desastre para la raza humana. Han incrementado enormemente la esperanza de vida de quienes vivimos en países «avanzados», pero han desestabilizado la sociedad, han hecho la vida insatisfactoria, han sometido a los seres humanos a indignidades, han provocado sufrimiento psicológico global (y también sufrimiento físico en el Tercer Mundo) y han infligido daños severos a la naturaleza. El desarrollo perenne de la tecnología empeorará la situación. Sin duda someterá a los seres humanos a peores indignidades e infligirá mayores daños a la naturaleza, probablemente provocará mayores desestabilizaciones sociales y sufrimiento psicológico, y quizás incremente el sufrimiento físico, incluso en países «avanzados». 2. El sistema tecnológico industrial quizás sobreviva o quizás colapse. Si sobrevive, quizás alcance, eventualmente, un bajo nivel de sufrimiento físico y psicológico, pero solo después de pasar por un largo y muy doloroso periodo de adaptación, y solo a costa de reducir de forma permanente a los seres humanos y a muchos otros organismos vivos a productos de ingeniería y simples engranajes de la máquina social. Además, si el sistema sobrevive, las consecuencias serán inevitables: ninguna reforma o modificación en el sistema evitará que despoje a la humanidad de su dignidad y de su autonomía.
3. Si el sistema colapsa, las consecuencias serán igualmente muy dolorosas. Pero los daños que producirá el colapso del sistema serán proporcionales al tamaño de este; en consecuencia, si tiene que colapsar, será mejor que colapse más temprano que tarde.
4. Por lo tanto, proponemos una revolución contra el sistema industrial. Esta revolución quizás use violencia o quizás no; quizás suceda de repente o quizás sea un proceso gradual que dura décadas. No podemos predecir nada de eso. Pero podemos delinear, de una forma muy general, las medidas que aquellos que odian al sistema industrial deberían tomar para preparar el camino hacia una revolución contra el sistema industrial. Esto no será una revolución política. Su objetivo es derrocar las bases económicas y tecnológicas de la sociedad actual, no al gobierno.
5. En este artículo, nos enfocaremos solo en algunos de los desarrollos desfavorables que han crecido en el sistema tecnológico industrial. Otros desarrollos de este tipo serán mencionados brevemente o ignorados por com- pleto. Esto no significa que los consideramos triviales. Por razones prácticas debemos limitar nuestra discusión a áreas que han recibido poca atención del público o áreas en las cuales tenemos algo nuevo que decir. Por ejemplo, dado que existen movimientos ambientalistas o naturalistas bien desarrollados, hemos escrito muy poco sobre la degradación ambiental o la destrucción del mundo silvestre, a pesar de que los consideremos como problemas muy importantes.
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