El sombrero de tres picos - Juan Bustillo Oro (1944)
La Real Academia Española afirma que EL SOMBRERO DE TRES PICOS, escrita por Pedro Antonio de Alarcón, publicada en 1874, es una novela de costumbres que tenía por objetivo reproducir la apariencia y mentalidad de un espacio y un tiempo puntuales. Caracterizan a la obra: el humor y la moralidad. Su argumento es sencillo, de modo que el mérito de la novela se halla en la perfección de los retratos, en las descripciones del paisaje, en la gracia de las escenas, en la riqueza de invención y en su lenguaje. La obra fue tan importante que inspiró tanto el ballet de Manuel de Falla que contó con los decorados y vestuarios de Pablo Picasso, como varias versiones o adaptaciones cinematográficas. Esta cinta, que lleva por subtítulo "El amor de las casadas", disponible en YouTube, cambia algunas cosas, pero mantiene la esencia. La cinta nos muestra a un vanidoso y tonto Corregidor, Don Hermógenes de Alabastro y Zúñiga, que lejos de gobernar, se concentra en su ropa y su apariencia porque se cree un Don Juan. Se está preparando para una fiesta que brindará. Mercedes, la esposa del Corregidor está molesta con él porque está enterada de sus intentos con otras mujeres y se ha convertido en el hazmerreír del pueblo.
Mientras discuten a gritos, Pedro, el molinero, que también trabaja de relojero, escucha todo. La corregidora decide que de enterarse de otra tontería le aplicará la Ley del Talión y se va a pasar dos días al convento con su tía la abadesa.
Al salir de su habitación, el corregir encuentra al molinero trabajando y decide encarcelarlo por haber escuchado. Después llega Frasquita, la esposa del molinero, una plebeya muy guapa que impresiona al Corregidor. Hermógenes intenta conquistarla. El resto de la obra serán las tonterías del corregidor para intentar acostarse con la plebeya.
La puesta en escena, el vestuario, los peinados y los decorados son muy teatrales, la fotografía es apenas descriptiva pero permite que la historia brille haciendo evidente y notoria la torpe ridiculez del Corregidor, la avaricia del Alguacil Garduña y las virtudes del señor Obispo que en todo momento interviene para rescatar a Frasquita.
Esta comedia podría parecer totalmente irrelevante hoy, pero me recordó a cierto personaje de la política cuya esposa vivía en Tlalpan mientras él se paseaba por el Palacio Nacional e hizo presidenta municipal de Tepic a una novia Nayarita. Por lo visto, los políticos siempre han sido ridículos y han regalado nombramientos para conseguir levantar faldas.
Este divertido filme, ambientado en Granada, durante el reinado de Carlos IV (1788 a 1808), es un cruel recordatorio de que el humano no evoluciona mucho y los políticos no evolucionan. Siempre habrá corruptos y siempre intentaremos burlarnos de ellos porque no reciben otro castigo. (Ab.)
Si te gustó esta reseña, compártela con un político.







Comentarios
Publicar un comentario