The Long Walk - Francis Lawrence (2025)
LA LARGA MARCHA, camina o muera, en Prime Video es la salvaje adaptación del libro de Stephen King. Con algunos cambios, menos participantes y menos velocidad, pero muy efectiva. Un conjunto de adolescentes deben caminar sin descanso y sin meta. No hay pausas para comer, beber, dormir o ir al baño. No hay pausas cuando llueve, no hay zapatos de repuesto, no hay ropa seca, no hay piedad. Los chicos deben moverse de día y de noche, si te detienes, si bajas la velocidad o si sales del camino, te ganas una bala en la cabeza. El ejército los acompaña, los cuida y, si fallan, les pasa por encima. Así que los chicos están compitiendo pero el protagonista entiende que no va a ganar en dos horas ni en un sólo día, así que comienza a hacer alianzas. El primer pacto, el principal, es entre Raymond Garraty y Peter McVries. No se miran con odio, saben que son rivales en el mismo barco y en algún momento uno, quizá ambos, van a morir. Pero mientras estén caminado, se ayudarán.
La cinta es una metáfora de la vida. Si no trabajas o si rompes la ley te persiguen las fuerzas del orden, se supone que participas voluntariamente y escapar está mal visto. La cinta no esconde la analogía con la vida diaria, al contrario la subraya con lineas como: Hay tres grandes verdades en el mundo, un buena comida, un buen coito y una buena mierda. Placeres que los caminantes no podrán tener.
Los chicos participan con la esperanza de ganar y lograr una vida mejor, algunos llevan estrategia, otros están físicamente preparados, otros participan por escapar y algunos por pura inercia. Ya están allí y sólo queda caminar mientras sea posible.
Garraty llega muy convencido y en el camino se hace consciente de su error. Algunos pierden la motivación, otros pierden la cabeza, el camino va cobrando facturas. Las amistades se hacen fuertes y los secretos van brotando durante más de 300 millas.
Sé que es una cinta cruel, quizá demasiado violenta, con partes inverosímiles debido a las limitaciones corporales (la falta de sueño es una tortura de catálogo y hay gente que se muere tras un maratón que son 42 kilómetros); sin embargo, me parece entrañable.
Estoy seguro que nadie con ropa común y sin preparación física duraría 24 horas caminando, pero compró la metáfora. Sobre todo porque a pesar del lavado de cerebro constante que vive en el ambiente, nuestros momentos, todos y cada uno, son importantes. Vivir es vivir, no necesita un pretexto para ser relevante. (Ab.)
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