Practical Magic - Griffin Dunne (1998)
HECHIZO DE AMOR es del siglo pasado y en 1998 fue una cinta del montón. No sobresalía. Sandra tenía ya en su carrera un par de protagónicos, por ejemplo La Red (1995), Mientras Dormías (1995) y Velocidad Máxima (1994) con Keanu Reeves; por su parte Nicole Kidman ya había hecho Day of Thunder (1990) con Tom Cruise, To Die For (1995), Batman Forever (1995), esta cinta era un trabajo más para ambas. Eran estrellas pero no tenían el estatus que tienen hoy. Incluso creo que Sandra era la que pintaba como actriz seria y Nicole era sólo el atractivo visual. La historia es sobre una maldición que impedía a sus protagonistas tener una pareja: si se enamoraban, el hombre moría. En conclusión, era una comedia romántica con una pizca de magia y para que tuviera éxito habían tenido que juntar un par de guapas. Pero vista hoy, la película es diferente. Se nota el corazón puesto en ella a la hora de escribir, se siente humanidad y aunque de algún modo, da la idea de que las mujeres deben apoyarse para salir adelante y derrotar al hombre abusador, es un asunto que se siente natural y no como un panfleto de ideología progre para reclutar borregos. La película busca entretener y no evangelizar. Había un hombre malo, pero había dos hombres buenos.
Ni Sandra ni Nicole lucían como niñas bobas, eran mujeres de carne y hueso que resultaban atractivas por su personalidad. Dianne Wiest y Stockard Channing, las tías, eran mujeres que no se aferraban a la apariencia juvenil y mostraban sus arrugas sin pena. Lo mismo lo hombres, Aidan Quinn y Goran Visnjic no eran muñequitos. Los actores eran gente real.
Esta cinta sirve para comparar los productos de Hollywood de ayer y hoy. Es obvio que el cine ha elegido mal, ha abusado de los efectos especiales, ha obligado a sus estrellas a lucir jóvenes hasta enloquecer y ha empujado a los guionistas a escribir usando fórmulas bobas, carentes de creatividad, rellenas de ideología.
El cine puede impulsar el turismo, la moda, la música y vender todo tipo de cosas, también puede entretenerte u obligarte a pensar. Pero no es un secreto que el cine es un arma. Los Nazis lo usaron como propaganda. Pero el que hace Hollywood no debería adherirse a corrientes ideológicas. A ese cine debe bastarle contar buenas historias. Ese películas sin intención de sermonear, las que respetan a su audiencia, son las que hacen falta hoy. (Ab.)





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