The Pillow Book - Peter Greenaway (1996)


 EL LIBRO DE CABECERA es un experimento fallido. Mucha gente de muy variados orígenes, entre ellos Alonso Gómez Robledo, Víctor Aguilar y Juan Moreno, me han recomendado películas de este director y yo simplemente no las trago. No estoy diciendo que el director no se arriesgue, pero la primera cinta que vi de él fue The Cook, the Thief, His Wife & Her Lover (1989), entré con grandes expectativas y salí muy decepcionado. Me pareció una obra de teatro, representada en el teatro y filmada muy deficientemente. Después vi otra en una Muestra Internacional de Cine, quizá Los libros de Próspero (1991) o El bebé de Mâcon (1993), no lo recuerdo porque la odié, no me salí pero la odié. Han pasado décadas desde entonces, al menos 2, y junté valor para ver THE PILLOW BOOK. Mi impresión de que parece teatro sobre el escenario sigue vigente. Ahora ya no me molesta tanto ese modo de filmar y mi paciencia ha crecido mucho. No obstante, es necesario, aunque no indispensable, saber que este filme es una especie de homenaje al libro japonés: 
Makura no Sōshi (Libro de la almohada) del año 1002.

El libro de la almohada, dice Wikipedia, es una colección de ensayos, anécdotas, poemas y pasajes descriptivos que tienen poca conexión entre sí, salvo que expresan ideas y caprichos de la autora, inspirados en momentos de su vida cotidiana. A este último hace referencia la película y copia de modo poco ortodoxo su estructura.

La literatura japonesa tiene tres clásicos que han gustado en Occidente: 1) Genji Monogatari (Historia de Genji) de Murasaki Shikibu; 2) Ise Monogatari (Relato de Ise) de autor desconocido; y 3) Makura no Sōshi de Sei Shōnagon. Pero la cinta no se limita a hacer listas, recitar poemas y contar chismes. El director hace un paralelismo entre la caligrafía con el sexo. 

El acto de escribir es un acto creativo, el sexo también puede serlo. En esta cinta la escritura con pinceles sobre el cuerpo humano se convierte en un fetiche. Supongo que todos los que han tenido una pareja, alguna vez han dibujado sobre el cuerpo ajeno o sobre el propio. Me parecería extraño lo contrario tomando en cuenta la popularidad de los tatuajes. 

La primera hora es muy aburrida porque la niña que es pintada con bendiciones al inicio, más tarde busca extraños que escriban, con bonita letra, sobre su cuerpo desnudo y a cambio les ofrece sexo, pero nunca queda satisfecha. A partir de la segunda hora, ella descubre que quiere escribir sobre cuerpos ajenos y decide que ese será su arte. 

Digamos que es una artista conceptual que quiere publicar sus escritos sobre el cuerpo humano. En el camino hay un matrimonio fallido, un amante extranjero, una venganza contra un editor y la recuperación de la cordura. 

Puede sonar interesante pero todo es pose. Vivian Wu a ratos luce muy bella y en ocasiones francamente fea. Ewan McGregor estaba muy verde y hace el ridículo como bisexual. Esto no es porno ni es erótico. Por otra parte, si tú como yo, no sabes japonés ni chino, lo que escriben en los cuerpos te pasa de noche. La versión que yo ví no traducía los textos. Sólo pude leer el "Padre Nuestro" en inglés y no me pareció una maravilla. (Ab.)

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Comentarios

  1. Me gustaría volver a verla para ver cómo es mi experiencia actual.

    A veces pienso que ver estás películas es como escuchar rock progresivo. No apto en todo momento y no apto para todo público, seguro.

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  2. Yo esperaba en una película llamada Drácula con fecha actual, que fuera visualmente sorprendente dados los recursos tecnológicos, al menos. No fue así.
    Tiene detalles que considero inconsistentes, faltos de fuerza o congruencia. Termino no creyéndole para continuar con lo que sigue.

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