The Grapes of Wrath - John Ford (1940)
A un camioncito destartalado, muy semejante al Ford T, los Joad suben todas sus posesiones muebles y se lanzan a la aventura de buscar trabajo tras el crack del 29. El Estado, en especial las fuerzas del orden que tiene el monopolio de la violencia, trabajan para desconocidos, jodiendo a sus vecinos y compatriotas. La Ruta 66 es testigo de la migración. Quizá la idea es mostrar cuando y como se aplicó la industrialización del campo, pero nunca se menciona.
La cinta es un tanto populista. El mensaje final es que los pobres seguirán siendo la sal de la Tierra sin importar lo que venga. Ellos son la sangre que mueve a Estados Unidos. Sin leer la novela, supongo que ese final es demasiado dulce para el libro. Me parece inventado y un tanto incongruente con el resto del relato. Hollywood debe haber torcido las letras para dejar un poquito de esperanza.
Pero los Joad son advertidos en el camino, los números no mienten. Si miles de folletos ofreciendo trabajo en la pizca de duraznos y uvas han sido repartidos, miles de personas pelearan por un empleo y eso significa que los dueños de las tierras pagarán sueldo miserables ante tanta oferta de mano de obra.
Tan mal trabajo están haciendo los gobiernos latinoamericanos y africanos que las personas prefieren arriesgar su vida en un volado antes que pelear por cambiar el sistema que les impide progresar. Esa gente sabe que, si pelea, la muerte está asegurada. Triste. (Ab.)
Si te gustó esta reseña, compártela con tu familia que vive del otro lado.







Comentarios
Publicar un comentario