Hokum - Damian McCarthy (2026)
HOKUM: LA MALDICIÓN DE LA BRUJA es el vomitivo titulo con el que destruyeron esta buena cinta disponible en Prime Video. HOKUM en inglés, según el Diccionario de Cambridge, se refiere a una película, una obra o un programa de TV que no presenta la vida tal como es. Y según el Merriam-Webster es un pretencioso sinsentido. Entiendo que es un modo de decir: mentira, bobada o ficción. Esta película son tres historias entrelazadas. La primera es sobre el duelo, un escritor, Ohm Bauman, que mientras decide el final de su libro viaja a un hotel en Irlanda, The Bilberry Woods, para depositar las cenizas de sus padres. No se trata de un viaje fácil, Ohm lleva el trauma de la muerte violenta de su madre y el hotel es el sitio en que su padres tuvieron su luna de miel. La segunda, sobre la culpa, muestra una aventura entre trabajadores del hotel que provoca un embarazo cuyo producto puede resultar demasiado incómodo para el recepcionista y yerno del dueño del hotel. La tercera, totalmente innecesaria, sobre los demonios y lo sobrenatural. Cuenta las extrañas desapariciones que los locales relacionan con una leyenda y el hecho de que la suite nupcial está cerrada porque el dueño del hotel encerró allí a una bruja. En la mitología gaélica de Irlanda, Escocia y la Isla de Man, la Cailleach es una anciana divina, bruja o hechicera asociada con el invierno y las tormentas. Su nombre significa literalmente "mujer vieja" o "anciana". Pero la leyenda no es muy relevante para la cinta que pasa por la leyenda demasiado rápido.
Muy pronto descubrimos el secreto que carga Ohm Bauman (Adam Scott) y muy temprano sufre las consecuencias de su mal carácter. Es cierto que el final ayuda a entender ese salto, pero parece una pieza fuera de lugar.
Hubiera bastado con las primeras dos historias para crear algo memorable pero son presentadas como escalones para llegar a la zona sobrenatural y esa última parte no se siente los suficientemente oscura y pesada para llegar al climax. Las ideas son buenas pero la realización no se siente a la altura.
En algunas cintas las explicaciones sobran o son excesivas, pero en este caso brillan por su ausencia. El dueño del hotel merece un capítulo en el que sepamos porque está el hotel construido allí y que hubo antes. Cuando menos, necesito saber el modo en que el hotel fue adquirido.
Un detalle que me hizo ruido es que un montacargas es indispensable en un hotel de varias plantas, para subir alimentos o blancos a las habitaciones. Sin embargo, el montacargas de este hotel cuenta con una única entrada en la suite nupcial ubicada en el piso más alto del hotel y además es la única entrada al sótano. Simplemente no me lo trago. Es una metáfora torpe de que para llegar a los más alto hay que llegar a lo más profundo.
Otro detalle que resulta molesto es que no sabemos quién conoce a fondo la estructura del edificio. Es decir, quizá por formación profesional, yo necesito recorrer cada rincón de los edificios que pasaré algunos días. Sea por simple curiosidad o por seguridad, en un hotel resulta particularmente importante conocer cada espacio.
Sé que en la Ciudad de México no son comunes los sótanos, en parte debido al agua del subsuelo, pero trabajar en un edificio que cuenta con uno y no saber que hay allí me parece un pecado tan grave como nunca haber visitado la azotea de edificio de más de 5 pisos. Los edificios viejos esconden sorpresas. Por ejemplo el edifico ubicado en Avenida México #151, frente a Viveros de Coyoacán, que alguna vez fue de Domecq, es un edificio con rincones muy interesantes. Y el edificio ubicado en Avenida Insurgentes Centro 132, antiguo Hotel Plaza diseñado por Mario Pani, tiene unas vistas geniales desde su azotea. Además, en su sótano es posible observar los refuerzos que tuvo a causa del sismo de 1985.
A pesar de todo, incluso de que la bruja sobra, la cinta es interesante. Pudo ser mejor, pero el resultado es bueno. El final que escribe Ohm para su libro es muy bueno, Fiona (Florence Ordesh) se ganó mi corazón, las cabras que miran su reflejo en el brillante acabado de su los coches son grandiosas y el buen Jerry (David Wilmot), que bebe leche de cabra con hongos, se roba la cinta. (Ab.)
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