How to Make a Killing - John Patton Ford (2026)
JUGADA MAESTRA, en Prime Video, cuenta como Becket es manipulado por su madre y un amor de la infancia para matar a siete personas y hacerse con una fortuna. Pero la cinta comienza, mientras Becket está esperando su ejecución en prisión y se entrevista con un sacerdote que quisiera confesarlo. Mary forma parte de la familia Redfellow, unos multimillonarios pero su padre le hace elegir entre abortar o conservar al bebé y ser expulsada de la familia. Ella elige tener al hijo y quedar desheredada. Mary repite a su hijo, Becket, que nunca se conforme porque algún día será el dueño de la riqueza de toda su familia. Mary muere pronto y su hijo debe trabajar para salir adelante. Becket logra un trabajo que disfruta pero el dueño quiere dar el puesto de Becket a su hijo y mover a su empleado a otras labores. Así que el heredero, ya adulto, decide eliminar a los miembros más jóvenes de la familia Redfellow con la esperanza de recibir la herencia. La cinta es divertida y se pasa pronto pero le falta fuerza.
El vínculo entre Becket (Glen Powell) y Julia (Margaret Qualley) se siente muy débil. Ella no es guapísima ni sexy y que sea más lista que Becket es un buen detalle pero resulta muy decepcionante en plan trama. Incluso, Ruth, la novia de Becket (Jessica Henwick), resulta más interesante que Julia.
El primer asesinato (Taylor en el yate) es muy limpio y simple, eso me atrapó. Pero no todos son así de bien pensados y bien ejecutados. Hay algunos que deberían implicar mayor trabajo, mayores preparativos y eso no sucede.
A pesar de ello, la cinta funciona pero las muertes de Noah (el fotógrafo), Steven (el líder religioso) y el tío piloto aéreo dejan rastros que la policía pudo investigar. Y la justificación de la muerte de Lyle, esposo de Julia también parece demasiado simple. Todo para hacer avanzar la trama y ridiculizar al FBI.
Creo que el guión se equivoca al pasar tan rápido de una muerte a otra, la falta de preparación y dificultades, así como la ausencia de una investigación seria, roba toda la emotividad a los asesinatos. Nunca sientes alivio porque Becket haya logrado matar y salido impune.
Insisto, si el final se sostiene es por la dulce, alegre, pegajosa y magnifica canción (Take Me Back to Piauí del brasileño Juca Chaves) que acompaña el desenlace antes que por lo que se ve en pantalla. (Ab.)
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