Gotti - Kevin Connolly (2018)
El jefe de la mafia: Gotti es una decepción que arrastra algunos mensajes importantes. Hacer una película sobre un capo no es una cosa fácil. Por interesante que haya resultado su vida real, los hechos de una vida no son un guión para filmar. Para hacer una película, es necesario conocer el cine y su lenguaje. Quién haya visto el Padrino sabe que la historia tiene que resumirse y sazonarse y que resulta indispensable que el espectador se involucre y sienta afecto por el protagonista. Desde el inicio, Gotti nos advierte que muere y que lo hace en la cárcel, así que el final no puede sorprendernos. El sabor, el interés, debe ponerse en el camino y es allí dónde todo falla. En el caso de Gotti, la razones para que nos identifiquemos con él aparecen al final de la cinta, demasiado tarde. Al inicio, la trama brinca de aquí para allá y la intención de los saltos resulta confusa. Además, Gotti entra a la mafia por casualidad, todo es demasiado fácil. ...