Obsession - Curry Barker (2025)


 OBSESIÓN es una necesidad. Todo el ruido que causó me parece justificado. Es una película que logra jugar con tu mente utilizando un mecanismo simple. El mundo se ha encargado de compararla al relato de La pata del mono de William Jacobs, pero el antecedente de esta historia es más antiguo. Supongo que se originó con el Rey Midas, ese humano que pidió que todo lo que tocara se convirtiera en oro y entonces no pudo comer y convirtió a su hija en una escultura. Pero ese hombre fue salvado. El mecanismo es que un deseo, que fue expresado sin matices, se convierte en una maldición. Como en esos chistes en que el diablo escucha tu intención e interpreta literalmente tus palabras. Pero ese mecanismo, puede conectar con todo el mundo, no necesitas ser rey ni desear oro. Basta que hayas sido adolescente y te hayas enamorado. Bear es un joven excesivamente tímido, todos pasamos por allí, enamorado de Nikki. Pero no tiene idea de cómo moverse para salir de la friendzone y convertirse en el novio.

Bear, en la desesperación de estar enamorado y no encontrar el momento perfecto para expresarlo (obvio escoges siempre uno malo), tiene delante la oportunidad de hacerle un regalo a Nikki que perdió su collar de cristales y compra una rama de sauce que tiene el poder de conceder un deseo. 

Bear compra la rama para regalársela a Nikki, pero termina usándola. Como cuando Homero Simpson compra a Marge una bola de boliche. Y ese cambio de planes es una genialidad. Algo que debió dejar bien a Bear y castigar o no a Nikki, termina destruyendo a Bear a través de Nikki. 

Lo no tan obvio es que esta catástrofe no ocurre por ambición, la raíz es el amor. Bear cree amar a Nikki, todos nos hemos enamorado así, de la belleza de una persona que no conocemos. La fantasía se arma desde dentro y sólo se sostiene por la apariencia. 

Y entonces, la respuesta es idéntica. El cuerpo de Nikki que nunca amó a Bear, manifiesta el deseo de estar con Bear sin ningún límite. Lo genial es que Nikki sigue siendo Nikki encerrada en un cuerpo que no le obedece. 

Y la genialidad crece cuando Bear llama a la línea 01 800 de la rama de sauce y el operador le ofrece hablar con la Nikki encerrada en su cuerpo. Ese detalle es espléndido, por que deja claro que víctima y victimario saben lo que están haciendo. Ya no hay espacio para la inocencia ni para la farsa. 

Todo eso está allí y tienes derecho a pensar que he revelado demasiado, pero te garantizó que conocer el hueso no es ver el cuerpo. Necesitas ver los cuerpos peleando, necesitas conocer los secretos que esconden los personajes secundarios Ian y Sarah, y sentir las consecuencias de sus intervenciones. 

Lo que intento decir es que el guión es genial pero los actores te convencen de estar viendo algo vivo. Inde Navarrete es una freaky Nikki realmente aterradora. Su cuerpo pequeñito se transforma en un monstruo que da miedo de verdad y un instante después es adorable. Michael Johnston logra transmitir sus dudas, su dolor, su miedo, su amor, su incapacidad para entender cómo resolver esta mala broma que la vida le escupe.

Por último quiero decir que todo ese conjunto lleva implícito un mensaje más simple y más sencillo: todos sabemos la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto, pero preferimos hacer lo que nos pega la gana. Obviamente, la factura llega tarde o temprano. MONEY CAN'T BUY ME LOVE. (Ab.)

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