Field of Dreams - Phil Alden Robinson (1989)


 EL CAMPO DE LOS SUEÑOS, en Netflix, es otro filme que escogí para preparar la llegada de la Serie Mundial y la verdad es que aunque los Medias Blancas de Chicago están jugando bien y podrían llegar al clásico de otoño, la cinta es menos sobre beisbol que sobre asuntos familiares. El beisbol es apenas el pretexto que se utiliza para una mafufada monumental. Tan gigantesco es el alucine que creo necesario hacer varias revelaciones para analizarla. Me permito hacerlo porque el filme es del siglo pasado y supongo que la mayoría de los interesados en el rey de los deportes ya la vió. La cinta arranca muy rápido un hombre, Ray Kinsella, nos cuenta su vida velozmente para llegar al punto en que está casado, tiene una hija y ha decidido tener una granja en Iowa. Estando de pie en medio del maizal, escucha una voz que le dice: si lo construyes, él vendrá. Ray (Kevin Costner) se pregunta de dónde viene esa voz y a qué se refiere. Pasa un par de días desconcertado y cuando vuelve al maizal, vuelve a escuchar la voz y tiene una visión. Sobre su terreno ve un campo de beisbol y a Shoeless Joe Jackson de pie en ese campo. 

Joe fue jardinero de los Medias Blancas de Chicago, campeón en 1917, que fue suspendido de las grandes ligas por un escándalo de corrupción para arreglar la Serie de 1919. Así que Ray, en los inicios de los ochentas no debería ver a Jackson que murió en 1951 y la idea de construir un campo para que juegue un muerto es absurda.

Sin importar esto, construyen el campo y eso pone a la familia en problemas económicos que derivados de una hipoteca pueden tener como consecuencia que la familia pierda las tierras, incluida la casa y el campo de beisbol. ese conflicto subsiste hasta el final de la cinta en que el hermano de la esposa de Ray ha comprado al banco la hipoteca y le pide las tierras a cambio de que conserve la casa.

En el campo primero aparece Jackson y luego vuelve con los otros Medias Blancas sancionados por amañar juegos. Ray disfruta de conocerlos y verlos jugar al igual que su hija y su esposa. Pero la voz que escuchó, regresa. Y siguiendo esa voz Ray va a Boston a buscar a un escritor y activista, Terence Mann (James Earl Jones) para llevarlo a un juego de beisbol. 

Terence declaró en una entrevista que su sueño era ver jugar a los Dodgers de Brooklyn, cosa que no puede hacer porque los Dodgers (que hoy también están jugando por pasar al clásico de otoño), se mudaron a Los Angeles, California. Ray y Terence van al Fenway Park, el estadio de los Medias Rojas, famoso por el monstruo verde, y allí reciben otra instrucción. 

Los hombres ahora viajan a Minnesota a encontrar a Archibald Moonlight Graham que apenas jugó con los Gigantes de New York, equipo que desapareció del mismo modo que los Dodgers de Brooklyn, mudándose a California, San Francisco.Y es obvio que la cinta hace un recorrido por la historia del beisbol, pero ese recorrido es para fanáticos. Un villamelón necesita el contexto porque la cinta se limita a decir que el beisbol es parte de la identidad de los Estados Unidos de América.

Un paréntesis que hoy hace de esta cinta algo interesante es que los fallecidos Ray Liotta, que interpreta a Joe Jackson, James Earl Jones, que interpreta al escritor Terence, y Burt Lancaster que interpreta al Dr. Graham forman parte de la historia de Hollywood, así que el cine también es parte de la historia de nuestro vecino. 

Pero el corazón de la cinta radica en la reconciliación entre Ray Kinsella y su padre John. La cinta cuenta que Ray se fue de casa y jamás volvió a ver a su padre. Que su padre le pedía jugar con él y que Ray se negó por  un capricho después de leer "El rebelde" un libro de Terrence Mann. Así que el filme cierra de modo que entendamos que la pelota es un lazo de amor entre padre e hijo que fue restaurado con la construcción del campo. Y subraya que el cielo es un lugar en la tierra en el que se juega beisbol. Pero también es posible interpretar la cinta como una invitación a no renunciar a nuestra intuición y convertir los sueños en realidad, por locos que parezcan. 

La cinta muestra que el tributo a los muertos salvará la granja provocando una alucinación colectiva y cualquier persona que ame el beisbol podrá ver partidos entre leyendas del deporte en la mitad de un maizal en Iowa. What? Lo juro, no estoy mintiendo. No sólo eso, Terence visitará el cielo y regresará de allí, como hizo Dante, para escribir sobre su visita. 

La cinta es muy dulzona, incluso cursi. Pero no sólo por la reconciliación familiar mediante el tributo a los muertos, también por proponer al deporte como red de apoyo nacional e invitar a la gente a perseguir fantasías. No es raro que la cinta mencione los sesenta como una época de experimentación con drogas. Pero tiene razón, construir es homenajear el pasado y dejar un legado a través de la colaboración. (Ab.)

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