
A CIEGAS en Prime Video fue una grata sorpresa. La cinta tiene la gracia de presentar a su personaje como una hija rebelde, ciega, que pelea con la sobreprotección de su madre y poco a poco va mostrando otras partes de su personalidad. La protagonista, Sophie, era una esquiadora semiprofesional, pero al perder la vista decide trabajar cuidado mascotas en casas ajenas. No sabemos si era insufrible y rata antes de quedarse ciega o si se transformó a consecuencia de la ceguera. Pero la chica sabe ordeñar la carta de la discapacidad. Ella llega a una mansión en el bosque de una mujer recién divorciada para cuidar al gato mientras la dueña sale de viaje. Un detalle simpático es que al ver su estado de cuenta, la madre de Sophie sospecha que se dedica a la pornografía en OnlyFans. El caso es que, tras una breve presentación, la dueña de la casa se va. Sophie revisa la casa buscando algo para robar, pero más tarde sale a fumar y descuida la puerta. Se queda fuera de la casa sin llaves rodeada de nieve. Para poder reingresar, solicita ayuda a una aplicación para que la guíen hasta reingresar al inmueble. La atiende Kelly, una chica que vive en Florida, que desconfía de Sophie pero la ayuda a entrar sin molestar a la dueña.

Las cosas se complican por la noche porque entran a la casa un par de hombres para robar. Sophie llama al 911 pero debe lidiar con la situación por un largo rato porque la policía tardará en llegar más de veinte minutos. Ella no tiene la paciencia y decide apoyarse en Kelly.
Hasta aquí es posible contar sin arruinar el recorrido. Skyler Davenport se luce y aunque Jessica Parker Kennedy es más guapa y agradable, el peso de la cinta está sobre Skyler. Es ella la que enfrenta el peligro y reprime su mirada. La cinta se siente realista aunque exagera cerca del final.
En esta cinta, aunque los hombres son los malos sin razón (feminismo chafa), las mujeres no son santas, tienen un lado oscuro poderoso y un grado de tontería propio de la edad. Sophie no es un héroe idiota como Matt Damon en la pésima cinta
The Rip (2026).
Quizá lo que más me gusta es que la película no es políticamente correcta, no tiene un personaje intachable. Por una parte exhibe el resentimiento absurdo de los adolescentes que se creen moralmente superiores pero en el fondo son peores y ridiculiza a esos ricos que tienen mascotas por pose y contratan todo tipo de servicios porque son inútiles. No es perfecta pero me gustó mucho. (Ab.)
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