Eternity - David Freyne (2025)
ETERNIDAD, en Apple TV, fue la cinta lógica para el 14 de febrero. En resumen una mujer debe decidir si pasa la eternidad con su primer esposo (su primer amor con quien vivió poco tiempo porque murió en la guerra) o con el segundo (con quien hizo su vida, tuvo hijos y nietos). Obviamente podría mandarlos a ver si ya puso la marrana pero ella se siente comprometida con ambos. Quizá lo más interesante no es que idea tenemos del amor y la pareja, lo interesante es el escenario de la vida después de la muerte. Resulta que al morir vas a una zona (¿El Limbo?) en la que tienes 7 días para decidir dónde pasarás la eternidad. Cada eternidad es una especie de parque temático. Imagina que al morir primero te encarnas en el cuerpo que tenías durante la época más feliz de tu vida, luego llegas en tren a una terminal de conexión, allí un burócrata de la eternidad intenta mostrarte las opciones mientras te instala en un hotel y, al cabo una semana, tuvieras que decidir entre Disneyland, Universal Studios, Knott's Berry Farm, Six Flags o Las Vegas. Si no puedes decidir, te queda la opción de permanecer en el limbo como trabajador hasta que ordenes tus ideas.
El diseño de la eternidad hace que esta cinta se sienta como dos películas. Una primera cinta muy ágil, un tanto predecible, divertida y ligera. Y una segunda cinta en que la cosa se pone seria y se analizan las torpes expectativas que tenemos del amor y la pareja.
Obviamente todos pasamos por la primera etapa pero no todos la superan. Hay quienes esperan que el amor sea siempre pura felicidad. Quizá por eso, parece más romántico el primer esposo que quiere pasar la eternidad en el bosque que el segundo esposo y su idea de vivir a la playa.
Además del ingenioso uso de la paleta de colores y la utilización de lonas pintadas para mantener la ilusión del paso del tiempo, el elenco es un gran acierto. Ni Elizabeth Olsen ni Miles Teller ni Callum Turner son los más bellos de Hollywood. De modo que su dilema no se siente absurdo. La elección de Da'Vine Joy Randolph y John Early como los guías de los personajes, también resulta afortunada porque le da un tono muy gringo a la Eternidad. Lo hace tan gringo que se siente local. No imaginas a mexicanos, italianos o camboyanos pasando por un proceso semejante ni por esas instalaciones.
Si no fuera algo tan gringo, resultaría absurdo elegir un sólo parque de Eternidad y una pareja para el infinito tiempo que viene delante. Sería indispensable tener más información. ¿Qué sucede con el cambio que es la constante en este mundo? ¿Al morir nos estancamos en nuestra etapa más feliz y optimista para siempre? ¿Nada nos afecta en la eternidad? ¿Podemos aprender nuevas cosas? ¿Nuestros gustos se congelan?
La sola idea de ese diseño de Eternidad me resulta aterrador. Ni México es tan limitado, hay playas diferentes, hay ciudades diferentes, hay climas diferentes, hay bosques diferentes. Una eternidad estable parece una tortura. No crecer, no envejecer y no morir parece cruel. Pero hasta en perros hay razas. Quizá por eso es más fácil vivir en el limbo que elegir. Más que divertida y romántica, este película es interesante. (Ab.)
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