Wicked: For Good - Jon M. Chu (2025)

 


WICKED: POR SIEMPRE, en HBO Max, no es tan genial como la primera, quizá porque casi no construye y se dedica a resolver, pero subraya el contexto político y la fascinación invencible del engaño o el torpe y necio orgullo de aquellos que prefieren no aceptar que fueron engañados. Por esa razón, a pesar de que 
la historia se alarga en detalles poco interesantes, algunas canciones parecen relleno y al final se siente que fueron demasiadas, se le perdona todo. Como dije en Wicked: Part I (2024), la cinta respeta e incorpora la historia de El Mago de Oz (1939) y eso es otro punto a favor. Descubrir el origen del hombre hojalata y del espantapájaros es maravilloso. Por allí reaparece la amigable Dulcibear y el Mago descubre un secreto que la audiencia descubrió en la cinta anterior. Pero la historia pierde mucha fuerza, el romance entre Elphaba y Fiyero es tan aguado que parecen tener 50 años de casados, la amistad entre Elphaba y Glinda es toda de un sólo lado porque Elphaba sabe que su amiguita es más egoísta que nadie y prefiere engañarla para no sufrir su envidia.

Lo más interesante es cómo evoluciono la relación entre Nessarose y Boq, pero se resuelve muy rápido. Por cierto, joya de castigo. Pero Madame Morrible, que es super poderosa, pierde el ímpetu sin motivo aparente y se deja vencer de manera inexplicable por Glinda que de magia sabe lo mismo que yo.

La cinta vale porque resuelve y porque puedes identificar a Glinda con la Shamebowl, al mago con AMLO y hasta Ernestina Godoy aparece por allí. Obvio el pueblo bueno es objeto de burla por crédulo e incapaz de confiar en la evidencia que tiene ante sus ojos.

Y no me juzgues por meter política, el juego sirve para Infantino, Messi y Scaloni. Obvio el pueblo bueno son todos esos fans capaces de negar la ayuda arbitral que recibió la Selección Argentina en todos sus partidos y llevarlo al grado de sentirse ofendidos por los que festejan el triunfo de España. El fanatismo es un mal muy cabrón. La verdad les ofende y ninguna buena acción acción queda impune.

Insisto, el mensaje contundente de la cinta es que quién sabe y logra engañar al pueblo vivirá siendo adorado por timador aunque sus trucos sean descubiertos. La gente común prefiere volver a ser engañada antes que reconocer que tropezó. Quepa aquí esa canción que dice: Tropecé de nuevo y con la misma piedra, en cuestión de amores nunca aprenderé. (Ab.)

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