México 86 - Gabriel Ripstein (2026)


 México 86, en Netflix, se trepa a la ola de la competencia internacional de patear balones para recordarnos que hubo tiempos mejores. En 1986, había corrupción pero el narcotráfico fuerte era un problema colombiano, México tenía reglas torcidas pero claras y la FIFA no estaba enloquecida queriendo cobrar por todo mientras mata a la gallina de los huevos de oro. Televisa era el líder de la televisión pero el futbol era, todavía, más importante que el negocio. Para muestra 3 casos. Bora Milutinovic que se había hecho grande en Pumas, dirigió la Selección Nacional y, aunque fue eliminada, fue llamado a dirigir las selecciones de Costa Rica, Estados Unidos, Nigeria, Honduras, China, Catar, Jamaica e Irak. A Manuel Negrete, un futbolista simpático y gris de Pumas, le alcanzó un gol para convertirse en Delegado de Coyoacán y a Hugo Sánchez, que ya estaba en el Real Madrid, a pesar de fallar un penal, lo convirtió en Entrenador de la Selección Nacional cuando se cansó de jugar. Pero de vuelta a la película. La historia es que un fulano común y corriente, Martín de la Torre, decide hacerse relevante y en una entrevista con José Ramón Fernández y critica sin piedad al titular de la Federación Mexicana de Futbol. La entrevista le sirve para hablar con Emilio Azcárraga (Daniel Giménez Cacho) y el empresario lo convierte en el nuevo titular de la FEMEXFUT con la misión de viajar a Suiza con Guillermo Cañedo (Alvaro Guerrero) y lograr que México se convierta en sede del torneo.

Si bien la cinta cuenta la aventura para que la FIFA aceptara que México fuera anfitrión de la competencia, también se trata de una historia de amor. Martín de la Torre (Diego Luna) es un hombre casado, un aburrido contador que engaña a su castrante esposa con una vecina. 

Es esa vecina, Susana (Karla Souza), la que brinda el impulso necesario a Martín para lograr su objetivo y pedir el divorcio. También es ella la que incomoda a Azcárraga y sus cómplices y la que rompe el corazón de Martín al decirle dos o tres verdades antes de dejarlo.

En el fondo, el sismo de septiembre de 1985, João Havelange y Henry Kissinger como los villanos silenciosos. En el futuro, la sombra negra de los cachirules y el desprecio de Azcarraga que implica el destierro del futbol. Pero Martín de la Torre sabe que el dinero no es la vida, que ser un chivo expiatorio fue el precio de su éxito y que sus pelotas le pertenecen a Susana.

Para mí, esta cinta demuestra varias cosas. 1) A pesar de que sabes el final de la historia, el filme logra emocionar con su versión. Así que esta cinta es muy superior al promedio mexicano y muy superior a otras que tocan el balompié nacional. 2) Netflix NO necesita cuotas de inclusión en todas su películas. 3) La corrección política pasó de moda. 4) Televisa ya no es lo que era y el gobierno de México hoy es peor que el PRI. 5) La FIFA está cercana a su desaparición. (Ab.)

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